Mi experiencia como rescatista

“Mi experiencia en diversos refugios ha sido de gran aprendizaje el cual, entre otros aprendizajes positivos, me ha enseñado a tener mayor TOLERANCIA. ¿Por qué? Porque cada refugio tiene una filosofía distinta, pero todos llevan la buena intención de coadyuvar en un problema que nos desborda  a todos.

A lo largo de los muchos años de rescatista, descubrí que hay refugios que practican la eutanasia, cuidan la asepsia más que el ambiente afectivo para el animal; tienen pocos internos, por consiguiente, pocas adopciones y baja rotación (poquitos entran, poquitos salen); y llevan seguimiento riguroso de sus adopciones. Los animalitos están solos en sus jaulas -uno por jaula-, aburridos,  deprimidos o ansiosos.

Otros refugios aceptan a todos los que les lleven y no practican eutanasia, por tanto, están llenos y con menor asepsia. Tienen muchos internos, por lo tanto, muchas adopciones y, en correspondencia, su seguimiento es menos exigente. Los perros se ven más vivaces, rondando en grupos de amigos o con un cuate preferido en el recinto común, con opción a aislarse en corrales aledaños. Muchos gatos y perritos de raza pequeña deambulaban sueltos, felices cual lombrices y conviviendo sin beligerancias. Eso sí, los gatitos llenando jaulas chicas parecen almitas en pena, sin gran deseo de vivir.

Hay refugios que matan cachorros sanos y bonitos cuando les están llegando demasiados animales. Otros refugios sólo matan a los viejitos y extremadamente enfermos. En lo personal no mato. En casos extremos dejo la decisión en manos del veterinario, pero entiendo que otros recurran a dicha medida drástica ante el desbordamiento de las cifras.

Por otro lado, estamos los rescatistas independientes, que sacamos de su miseria a unos cuantos animalitos de la calle y nos vamos quedando con varios de ellos en casa. Generalmente son los que podemos atender debidamente, pero conozco entusiastas sin posibilidades económicas que se van llenando de animalitos que no pueden atender debidamente, y su hogar se vuelve un hacinadero tremendo.

Siempre queda en el aire la pregunta: ¿si yo fuera perro preferiría conservar mi libertad y asumir los riesgosa de la calle o vivir protegido y con comida pero sin libertad?  Para mí es claro: opataría por  MI LIBERTAD, asumiendo los riesgos. Conocí muchos perros que lo habrían dicho si hablaran, en cambio dejaron de comer en el refugio.

He observado asimismo en el pueblo perros callejeros que han aprendido a sortear carros y hacerse de un territorio relativamente “amigable”, donde la pasan bastante bien, mientras no los mata un carro o los envenena el municipio. Al menos mientras viven,  gozan a los amigos, sus correrías, ocasionales jaurías, los mendrugos y huesos que les dan, días de sol, a veces lluvia, frío….pero, en fin, tienen una vida que vivir.

En vista de lo anterior y las muertes o desquiciamiento en confinamiento, dejé de llevar al refugio cuanto perro de la calle veía, y comencé a hacerme la mentada pregunta: ¿Si yo fuera perro…? Sólo levanto cachorritos pues ellos sí tienen la sentencia de muerte firmada.

NINGUNA DECISIÓN ES FÁCIL, cada caso es digno de ser ponderado en todas sus aristas; no todo callejero es infeliz; no todo animal de refugio “tuvo suerte”.  Segunda conclusión: todos los refugios y rescatistas son necesarios, todos los estilos se complementan. Estamos desbordados y necesitamos echar mano de muy diveresas maniobras y opciones…¡y hay gente para cada una!

Me sumo al grito unánime de: LA MEJOR RESPUESTA ES LA ESTERILIZACIÓN MASIVA, SUMANDO FUERZA ESTATAL Y PRIVADA. No se trata de seguir abriendo refugios, la angustia por falta de donativos, exceso de ingresos, enfermedades y falta de voluntarios es la orden del día. Apuntar hacia la esterilización masiva y EDUCAR en ese sentido es lo único que reducirá las poblaciones.

Podemos agregar el “retorno esterilizado” que consiste en operar y dejar al animal donde lo encotraste. Enfrentará sus riesgos, pero no producirá más cachorros tirados.

Dios nos dé fuerzas y buen criterio para tomar excelentes decisiones.

Cinthia de Gortari
Rescatista independiente, Chapala
Con permiso de la autora para publicar en Adoptagdl
2010