¿Por qué debemos eutanasiar?

 

“Todos conocemos a gente que nunca quiere que sea eutanasiado un animal, que insiste en que es mejor guardarlo y tenerlo vivo y respirando, sin importar las pésimas condiciones en que esté viviendo, los inadecuados cuidados que para él se tengan, ni lo impresionante de su soledad en la que está sufriendo.

Guardar sólo por guardar a un animal es la peor cosa que podemos hacer. Nuestro objetivo es prevenir y librar al animal de su sufrimiento; sabemos que la muerte administrada humanitariamente no es una maldad, sino una bendición para los animales que no son deseados y sufren en la desolación de la indiferencia y negligencia, y estamos convencidos que no es reconfortante para los perros y gatos estar vivos y mantenidos indefinidamente metidos en jaulas, aunque se les de el alimento adecuado. La compañía es una necesidad básica de todos los animales que hemos domesticado.

Tuve una perrera a mi cargo para proporcionar el servicio de pensión a perros en Washington, D.C., desde 1954 hasta 1960. Y como la mayoría de las personas aprendí las cosas de la manera más difícil. Tenía dos y medio ácres de terreno bardeado y decidí que estos animales necesitaban ejercicio. Los domingos cerraba con candado la puerta de la entrada y este día se asignó para el ejercicio.

Los saqué de sus jaulas y después de tres minutos todos estaban allá esperando en la puerta donde me encontraba, ¡Querían estar conmigo! No les importaba la huerta, el jardín, no corrían en todo aquel espacio. Se sentaban en la puerta esperándome salir. Ahora bien, si yo salía y empezaba a lanzarles pelotas y palos, o jugar con ellos ¡Sí que se divertían! Preferían la compañía a la libertad. Estoy convencida de que este sentido del compañerismo es lo mas importante. Sin este ¿Qué poseé un perro o un gato?

Recuerdo un asilo para perros en la ciudad de Dallas, Texas, en los EEUU. Una señora dejó en su testamento un millón y medio de dólares para establecer un albergue para perros abandonados y perdidos. El banco se “sentó” en el dinero desde 1927 hasta 1947, a pesar de que había sido dejado para esos animales y no para los banqueros. En 1947, a causa de las presiones que podrían acarrearles problemas sino lo aplicaban para lo que se había destinado, decidieron que tenían que hacer algo.

Construyeron jaulas de 4 metros cuadrados, donde colocaron 25 perros. Un empleado llegaba diariamente para sacar a los perros por una hora, limpiar y poner de nuevo a los animales en su jaula, dándoles de comer y beber para después marcharse.

Tuve la desdichada experiencia de visitar este asilo hace un par de años con cámaras de televisión, periodistas y reporteros de la radio. Todos los perros estaban tan trastornados mentalmente, que en cuanto una persona entraba a la habitación donde se encontraban, corrían en círculos golpéando los cuatro lados de las jaulas. Era imposible tocarlos, nunca habían gozado del contacto humano, ni siquiera una caricia en sus cabezas. Obviamente estos animales no eran los mismos que tenían en 1947, aunque había algunos que tenían de entre 13 y 14 años.

Ahora bien, he visto mucha crueldad hacia los animales, personalmente he eutanasiado a muchos animales, pero nunca tuve tanto asco y me sentí tan enferma como cuando salí de ese edificio, ¡Pensar que esos animales vivieron así durante 12 a 13 años!

Hoy sacan a ejercitarse a los perros durante 4 horas al día y seguramente es mejor que sólo una. Han contratado a una señora que les proporciona atención individualizada, pero aún no está bien todo y seguimos luchando contra éso.

No son sólo los banqueros y albaceas los que piensan en mantener y retener vivos a los animales a toda costa, bajo la errónea idea de que esto es en el mejor interés del animal y que están actuando humanitariamente. Desgraciadamente existen muchos asilos privados que se jactan de que “nunca dormimos a los animales”, sin darse cuenta de la crueldad que es el resultado inevitable de la soledad, jaulas eternas y vejez.

Entonces, cuando hablemos de las necesidades de los animales domésticos, recordemos que el compañerismo es uno de los factores más importantes de su vida.

¿Dónde quiere estar un perro o un gato? ¡Donde está usted!, les gusta estar, si es posible, en su cama, o si no debajo de ella; desean estar tan cerca de usted como sea posible.

Sé que es difícil eutanasiar animales, yo misma he eutanasiado a alrededor de 70,000 perros y gatos, y me doy cuenta del trauma que esto ocasiona. Pero una cosa sí les digo: que una vez dormido el animal, no continúo preocupándome por él, y si me aflijen demasiado esos perros y gatos que tienen que pasar sus vidas encerrados en jaulas chicas o encadenados día y noche, en la azotea o el jardín, sin afecto, sin compañía. Estar muerto no es una crueldad; estar vivo a medias, sí lo es.

Tenemos la responsabilidad de liberar a estos animales de su sufrimiento, la responsabilidad de asegurar que esta libertad sea provocada sin dolor y terror cuanto sea posible, aunque para esto sea necesario estudiar el impresionante y morboso tema de los métodos de eutanasia.

También tenemos la responsabilidad de trabajar para que de todos los animales, solo nazcan aquellos que verdaderamente encontrarán un hogar fijo, y evitar el nacimiento de los millones y millones de animales indeseados.

La educación humanitaria es uno de los instrumentos mas eficaces para prevenir la crueldad hacia los animales, no creo que haya un recurso mejor. En los últimos 10 años así se ha informado al público y se ha despertado la conciencia acerca de los problemas de los animales indeseados. Creo que la Sociedad Humanitaria de los Estados Unidos (USUS) tienen mucho crédito por sacar el problema a la luz. Nunca hemos escondido los hechos, nunca hemos negado que los animales tienen que ser sacrificados.

De hecho, la crítica de los demás es: “No quiero saber nada de eso”; pues bien, si usted no lo sabe, no puede hacer nada por él, y si usted no está consciente del problema, nunca podrá solucionarlo. Lo primero que se tiene que hacer es dar a conocer al público el problema. Sólo hasta que tengamos buenos dueños, que sean responsables, que sepan lo que implica el tener un animal, y que estén educados acerca de lo que esto significa, nuestros asilos ya no serán necesarios para recibir, retener, y eutanasiar animales indeseados y sin hogar. Esta es la meta de todos y cada uno de nosotros. Mientras tanto tendrán que estar ahí.”

Por : Phyllis Wright, directora de Control de Animales y Asilos (sociedad humanitaria de los Estados Unidos).